Omet els enllaços

¿Y si detrás de la conducta hubiera una necesidad?

Cuando un joven presenta conductas que preocupan, es normal que la atención se centre en lo que hace.

 

Las discusiones.
El aislamiento.
La impulsividad.
La falta de motivación.
Los conflictos constantes.

 

Y aunque estas conductas necesitan ser abordadas, hay una pregunta que puede ayudarnos a entender mejor lo que está ocurriendo:

¿Y si detrás de la conducta hubiera una necesidad que no está encontrando otra forma de expresarse?

 

 

Más allá de lo que vemos

 

Las conductas son visibles.

Las necesidades que hay detrás, muchas veces no.

 

Por eso es fácil quedarse únicamente con la parte que genera conflicto y perder de vista aquello que el joven está intentando comunicar, aunque no siempre sea consciente de ello.

 

No todas las conductas aparecen por rebeldía, falta de interés o deseo de desafiar.

A menudo son la expresión de algo más profundo.

 

 

Cuando la conducta habla

 

Hay jóvenes que se aíslan.

Desde fuera puede parecer desinterés o falta de implicación.

Pero, en algunos casos, detrás de ese aislamiento existe una necesidad de protección, una dificultad para gestionar determinadas emociones o una sensación de no encajar.

 

Otros reaccionan con enfado constante.

Y aunque el enfado es lo que se ve, muchas veces debajo aparecen emociones como el miedo, la frustración o la sensación de no sentirse comprendidos.

 

También hay jóvenes que desafían continuamente los límites.

Y detrás de esa conducta puede existir una necesidad de autonomía, de reconocimiento o de encontrar su propio espacio.

 

 

jóvenes con adicciones

Comprender no significa justificar

 

Entender qué necesidad puede haber detrás de una conducta no significa justificarla.

 

Los límites siguen siendo necesarios.

Las responsabilidades también.

 

Pero comprender lo que ocurre permite intervenir de una forma más eficaz.

Porque no es lo mismo responder únicamente a la conducta que entender qué la está alimentando.

 

 

La importancia de mirar más allá

 

Cuando una familia vive situaciones difíciles, es normal que la atención se centre en aquello que preocupa.

Pero en ocasiones, el cambio empieza cuando dejamos de preguntarnos únicamente qué está haciendo el joven y empezamos a preguntarnos qué puede estar necesitando.

 

Ese cambio de mirada no elimina el problema.

Pero ayuda a comprenderlo mejor.

 

Y comprender mejor suele ser el primer paso para poder acompañar de una manera diferente.

 

 

Escuchar lo que no siempre se dice

 

Muchos jóvenes tienen dificultades para expresar lo que sienten.

No porque no quieran hacerlo. Sino porque no siempre tienen las herramientas o las palabras para explicar lo que les ocurre.

 

Por eso, a veces, las emociones aparecen a través de la conducta.

Y aunque esa conducta necesite ser trabajada, también merece ser escuchada.

 

Detrás de una conducta puede haber muchas cosas.

Una emoción no expresada.
Una necesidad no cubierta.
Una dificultad que todavía no sabe cómo comunicar.

 

Por eso, además de intervenir sobre lo que vemos, es importante intentar comprender lo que hay debajo.

 

Y en muchos casos, el cambio empieza cuando dejamos de mirar solo la conducta y empezamos a entender la necesidad que intenta expresar.

 

 

Font Fregona

L’objectiu és aconseguir vèncer l’addicció, les conductes de risc i reestructurar la seva vida a través de l’aprenentatge de nous patrons de conducta.

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