El pasado sábado, en nuestro espacio terapéutico Font Fregona celebramos el concierto de verano de la Coral Camins, un proyecto que nació con la intención de ser mucho más que una actividad artística. Y lo ha conseguido: se ha convertido en una herramienta muy poderosa dentro de los procesos terapéuticos de los jóvenes del centro.

La coral empezó a caminar hace solo unos meses, por iniciativa de Lluís, miembro del equipo profesional de Font Fregona, quien tuvo la intuición —y la valentía— de proponer una actividad coral como parte del acompañamiento terapéutico. No se trataba solo de cantar, sino de crear un espacio donde los jóvenes pudieran expresarse, escucharse, trabajar en equipo y experimentar la alegría de formar parte de un proyecto colectivo. Un espacio donde las emociones, a menudo difíciles de poner en palabras, pudieran sonar y vibrar a través de la música.
El concierto tuvo lugar en las instalaciones del centro, con la participación activa de los jóvenes y la presencia de sus familias. El repertorio incluyó una primera parte de canciones tradicionales y una segunda con acompañamiento musical, todas interpretadas con una entrega y una presencia que emocionaron profundamente. Pero más allá de lo que se escuchó, lo que se vivió fue una auténtica fiesta de conexión, confianza y dignidad compartida.
Lo que hace especial este proyecto no es solo el resultado artístico, sino todo el proceso que hay detrás. Semanas de ensayos, de superar inseguridades, de aprender a respirar juntos, a escucharse, a sostenerse mutuamente. Cada uno de los jóvenes ha hecho un viaje personal dentro de este espacio coral, encontrando no solo un lugar donde cantar, sino una forma de sentirse capaz, útil, necesario.

La respuesta de las familias no se hizo esperar. Al día siguiente del concierto, el equipo recibió varios mensajes de agradecimiento y emoción, entre los cuales hemos escogido uno para compartir aquí. Es el testimonio de una madre que, con palabras sencillas pero profundas, expresó todo lo que este proyecto ha significado para ella y su hijo:
“Encara amb l’emoció a flor de pell, vull donar-vos les gràcies —de tot cor— pel regal tan preciós que ens vau oferir ahir amb el primer concert de la coral Camins.
Veure els nostres fills compartint la seva veu, la seva presència i la seva emoció amb eixa entrega, va ser molt més que una actuació: va ser un gest d’esperança, de connexió profunda, de vida. I sé que res d’això hauria estat possible sense la vostra feina constant, sovint silenciosa, però plena d’humanitat i compromís.
Gràcies, especialment, al Lluís per la seva valentia i atrevir-se a somiar amb una coral on altres només veurien límits. Però també gràcies a tot l’equip que acompanya, sosté, creu i s’implica molt més enllà del que exigeix la professió. Es nota en els gestos, en les mirades, en la confiança que aconseguiu sembrar en els nostres fills … i també en nosaltres, les famílies, que a vegades arribem esgotades i trencades.
Gràcies per veure els nostres fills més enllà de la seua problemàtica. Per no rendir-vos. Per apostar cada dia per la seva dignitat, el seu benestar i el seu creixement. Perquè acompanyar com ho feu no és només una feina: és un acte de generositat immensa i estima.
Vull fer-vos aplegar la meva admiració, el meu respecte i tot el meu afecte.
Amb profunda gratitud,
Una mare emocionada.”
Estas palabras nos recuerdan el sentido profundo de nuestro trabajo. Que más allá de técnicas y programas, lo que realmente transforma son los vínculos.
La Coral Camins seguirá su camino con nuevas canciones, nuevos retos y nuevas emociones por vivir. Nosotros, desde Font Fregona, continuaremos apostando por todo aquello que ayuda a crecer, a sanar y a sentirse vivo durante el proceso.

