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La Coral Camins: mucho más que un grupo de voces

Cuando una idea de los jóvenes se convierte en una tradición

 

Hay proyectos que nacen porque estaban planificados.

Y otros que nacen porque alguien se atreve a imaginar algo diferente.

 

La Coral Camins pertenece a este segundo grupo.

 

Hace tres años, durante las fiestas de Navidad, recibimos la visita de la coral Sol Ixent que vino a compartir su música con todos nosotros. Fue una actuación que dejó algo más que canciones.

 

Despertó una ilusión.

 

Al terminar, algunos jóvenes hicieron una propuesta que, en ese momento, parecía casi un sueño:

 

«¿Y por qué no hacemos una coral nosotros?»

Esa pregunta fue el inicio de todo.

 

Una idea que empezó a crecer

Lo que empezó como una ilusión compartida fue tomando forma poco a poco.

Con ensayos, compromiso, nervios y muchas ganas de aprender.

 

El año pasado llegó el estreno oficial de la Coral Camins.

 

Un momento muy esperado por todos, especialmente por los jóvenes que habían dedicado meses de esfuerzo para hacerlo posible.

 

No era sólo un concierto.

 

Era la demostración de que, cuando alguien confía en uno mismo y encuentra un grupo con el que andar, es capaz de conseguir mucho más de lo que imaginaba.

 

 

Mucho más que cantar

A menudo pensamos en la música como una actividad lúdica.

Y, sin duda, lo es.

Pero cuando un grupo de jóvenes ensaya semana tras semana, aprende a escucharse, a respetar los tiempos de los demás, a coordinarse ya superar juntos los nervios de subir a un escenario, están ocurriendo muchas más cosas de lo que siempre se vende.

 

Cada ensayo es una oportunidad para trabajar la responsabilidad, el compromiso, la autoestima y el sentimiento de pertenencia.

 

Cantar en grupo significa descubrir que la propia voz importa.

Y también que solo cuando todas las voces encuentran su sitio, aparece la armonía.

 

 

Una tradición que sigue creciendo

Lo que nació gracias a una propuesta de los propios jóvenes hoy ya forma parte de la vida de Font Fregona.

 

El pasado Nadal, incluso tuvimos la oportunidad de compartir escenario y repertorio con la coral que años atrás había sembrado aquella primera llave.

 

Fue uno de esos momentos que recordan que las buenas ideas tienen la capacidad de crecer cuando encuentran personas dispuestas a cuidarlas.

 

Y este verano volveremos a vivir un nuevo concierto.

 

Probablemente habrá nervios, emoción y algún sonrisa cómplice entre quienes recordan cómo empezó todo.

Pero, sobre todo, habrá mucho orgullo.

Porque tras cada canción hay horas de trabajo, esfuerzo, compañerismo y superación.

 

 

La música también acompaña a los procesos

 

En Font Fregona creemos que el proceso terapéutico se construye de muchas maneras.

También a través de experiencias que generan ilusión, fortalecen los vínculos y ayudan a descubrir capacidades que, muchas veces, permanecían ocultas.

 

La Coral Camins es un buen ejemplo de ello.

 

Nación de una idea de los propios jóvenes.

Y hoy se ha convertido en una tradición que nos recorda que, cuando alguien vuelve a creer en sí mismo y encuentra un grupo que le acompaña, pueden ocurrir cosas realmente bonitas.

 

Ahí está también la magia de una comunidad terapéutica.

Las mejores propuestas a veces nacen de quienes están viviendo su propio proceso, y cuando ese deseo encuentra un espacio donde es escuchado, cuidado y compartido, acaba transformándose en algo mucho más grande.

Esto es lo que ocurrió con la Coral Camins.

Una idea de que un día alguien se atrevió a decir en voz alta y que hoy forma parte de la historia de Font Fregona.

 

 

 

Font Fregona

El objetivo es conseguir vencer la adicción, conductas de riesgo y reestructurar su vida a través del aprendizaje de nuevos patrones de conducta.

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