Cuando una familia comienza a vivir una situación difícil como un hijo, ya sea por conductas de riesgo, consumo, cambios emocionales intensos o conflictos constantes, es frecuente que aparezcan pensamientos que generan preocupación, culpa o sensación de soledad.
Muchas veces estas frases se viven en silencio.
Las familias crean que solo las ocurre a ellas o que están haciendo algo daño.
Sin embargo, cuando hablamos con las familias que están atravesando procesos similares, descubrimos algo importante: muchas de estas preocupaciones son compartidas.

Éstas son algunas de las frases que escuchamos con más frecuencia.
- "No sabemos qué más hacer."
- "Antes no era así, algo ha cambiado."
- "Quizás estamos exagerando."
- "Si insistimos demasiado, empitorará la situación."
- "A veces parece que no le importa nada."
- “Nos cuesta reconocer lo que está pasando.”
- "Tenemos miedo de equivocarnos."
- “Cada conversación termina en conflicto.”
- "Nos sentimos muy solos en todo esto."
- "Ojalá hubiéramos pedido ayuda antes."

Reconocer estos pensamientos no significa que las familias estén fallando. Significa que están intentando entender una situación compleja que afecta a todo el sistema familiar.
Los procesos de cambio rara vez comienzan con respuestas claras. Empiezan con preguntas, con dudas y con la necesidad de encontrar apoyo.
Por eso es tan importante que las familias también tengan espacios donde comprender lo que está pasando, compartir la carga emocional y encontrar herramientas para acompañar mejor a sus hijos.
En Font Fregona, el trabajo con las familias forma parte esencial del proceso terapéutico. A través del grupo de familias, creamos un espacio donde poder hablar abiertamente de estas preocupaciones, compartir experiencias con otras personas que viven situaciones similares y encontrar orientación profesional.
Muchas de las preguntas que aparecen al inicio del proceso, el duda, el cansancio, la incertidumbre, comienzan a encontrar respuesta cuando las familias dejan de afrontarlas en soledad.
Y si algo tenemos claro es que acompañar a un joven también significa acompañar a su familia.


