Omet els enllaços

EL DIARI: 24 Mesos

“¿Qué rápido, no? Que rápido ha pasado todo, parece que fue hace 1 mes cuando llegaba aquí consumido, rabioso, destrozado… Pero, sobre todo, vacio. Estaba vacío por dentro. Pero yo creía que lo tenía todo, que estaba viviendo una vida de lujo y en pocas palabras que era el “puto” amo.

Estaba cegado, llenaba ese vacío con cosas tóxicas y las consecuencias de mis días de euforia y descontrol lo pagaban, sobretodo, mis seres queridos. Después de prácticamente 2 años, echo la vista atrás y tengo un cúmulo de emociones contrariadas.

Recuerdo el primer día, fue duro, la verdad. Quizás uno de los más difíciles para mí. No podía asimilar ni creer lo que estaba viviendo. Había alguien capaz de pararme los pies y de conseguir que dejara de hacer lo que hacía mucho tiempo llevaba haciendo, y eso era sobrevivir. Ponerme en riesgo, más de una vez. Perder gente que se había preocupado por mí. Pero en ese momento eso para mí era secundario o incluso irrelevante, para mí con poder salir, irme de fiesta o conseguir lo necesario para desinhibirme y olvidarme de todo, era suficiente.

Pero por suerte, me pararon, conseguí hacer un “STOP”. Y mi vida empezaba a dar un cambio que ni me imaginaba aquel día cuando Fina me explicaba los protocolos. Han pasado dos años casi, está claro que el comienzo no fue fácil, pero eso ha hecho que valiese mucho la pena. He conocido personas únicas, tanto educadores que se preocupan y ponen una dedicación y una ayuda que va más allá. Como compañeros y compañeras que te marcan y recordarás para siempre. Se convierten en tu familia, aunque no sean de sangre. He reído, he llorado, he cantado, bailado, trabajado, apreciado, perdonado, disfrutado, superado… pero sobretodo, he aprendido. He aprendido cosas que me servirán para toda la vida. Lecciones que no se aprenden en otro lado.

Me he conocido a mí mismo, me he aceptado y me he superado día a día. Y después, de este tiempo toca volar y volar solo. Es algo que todos queremos y sobre todo cuando llegamos.

Este lugar, cuando llegas primero lo odias, quieres irte, después te acostumbras y vas haciendo y al final de una forma u otra lo necesitas y lo quieres.

Y ahora, toca marcharse y empezar a disfrutar de ella, de mis seres queridos, de mis aficiones, de estudiar, de viajar y descubrir todo aquello que en el pasado, por querer correr, se me fue de las manos y descuidé.

Ahora soy dueño de mi futuro. Siento ilusión, alegría, optimismo, pero también existen miedos, dudas y nervios que en cierta manera son normales y que con el tiempo desaparecerán. Ahora, el momento se acerca y toca volar, pero sobretodo, toca no rendir-se nunca.”

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